¡Hola queridos aventureros distribuidos! 😃 Ésta es una ocasión muy especial para mí, dado que es el primer artículo que preparo para Descentralizados, con mucho cariño 💛. La temática central de la columna tendrá (espero) que ver con Blockchain y su poder disruptivo, y en principio se me ocurrió proponerle a José Miguel, mi amigazo del equipo Descentralizados, el partir contando pequeñas visiones concretas del futuro cercano cuando la tecnología blockchain comience a ser utilizada más masivamente.

El punto de que sean visiones de futuro es que si en este momento uno utiliza por ejemplo sólo aquello que ya se ha logrado hacer, no parece demasiado impresionante. Es equivalente a cuando en 1997 (¿dónde dejé mi carnet? 🤔) uno escuchaba hablar de Internet y de su potencial, y lo único que tenía a disposición era una conexión a Internet que transfería a exhorbitantes 9600 baudios que te permitían descargar un GIF animado, equivalente a los memes que hoy inundan las redes sociales, en unos 5 minutos. Repito, ¡5 minutos bajando UN meme! 😱 Y uno tenía que pagar, aparte de esos 5 minutos de llamada telefónica a tarifa baja-media-alta por minuto (en los mismos horarios de los pasajes del transantiago 🚌), el acceso al proveedor de servicio de Internet, de los que habían contados con los dedos de las manos y que cobraban lo que querían, osea, elitista a concho en un mundo totalmente centralizado 🤑. Tenía que ser muy interesante ese GIF para que alguien quisiera bajarlo… 🙄 (quedó dando bote pero no importa, así era la cosa).

Y siguiendo por un segundo con mi indómito espíritu disperso, les alerto que por lo mismo en mi columna conocerán un montón de modismos pasados de moda y uno que otro acrónimo nerd deprecado 🤓. Volviendo entonces, cuando hoy en día los más disruptivos medios nacionales hablan de que blockchain es la revolución de las monedas digitales y los medios de pagos, la mayoría de la gente piensa: “Pero si eso ya existe, para qué más de lo mismo y más encima con olor a quesitos” 🤨 Espero que haya quedado claro el punto, porque ahora nos vamos a pegar brevemente un salto cuaaántico a un futuro utópico, pero perfectamente posible 🤖. Eso (espero) nos proveerá de material suficiente para analizar en futuras columnas ¡Y si no resulta cambiamos de tema, cual es el problema!

Galvarino se despertó más temprano ese día y la ciudad de Lautaro en la Araucanía se veía iluminada por un hermoso sol naciente. Estaba contento porque finalmente podría mostrar los resultados finales de su trabajo a su contraparte Wamlisapa, en Iowa, Estados Unidos, antes de que pudieran publicarlos en el blockchain. Ambos habían lanzado seis meses atrás una TAO (Tokenized Asset Offering) para financiar un proyecto Agrícola que buscaba identificar, encontrar y eliminar ciertos microorganismos patógenos causantes de graves daños a las cosechas, por medio de nanobots biológicos controlados por una inteligencia artificial (IA) distribuída. La IA controlaría los drones portadores de los nanobots y los desplegaría automáticamente sobre las cosechas dañadas que identificara. Cada dron se recargaría de nanobots desde la estación veterinaria autónoma más cercana y dejaría un registro del volumen de microorganismos patógenos neutralizados.

De forma automática y sincronizada, los campos agrícolas saneados retomarían sus labores productivas, y el informe de sanidad y continuidad operativa sería disponibilizado transparentemente y en tiempo real para todos los agentes afectados en el mercado: proveedores, consumidores, inversionistas, gobiernos, etc.. De ésta forma, la liquidez de la cadena de valor sólo se vería interrumpida por una cantidad predecible de tiempo, lo cual permitiría cubrir automáticamente la oferta agrícola disminuída desde otra zona con superávit no afectada por la plaga. La gran ventaja de usar nanobots biológicos es que una vez terminada su labor se desactivarían automáticamente de forma biodegradable, convirtiéndose en abono, lo cual tendría efectos positivos en el medio ambiente, por lo que ese efecto podría ser medido y transado como bonos de carbono por los dueños de los predios agrícolas afectados, ayudando a recuperar en parte las pérdidas.

Galvarino y Wamlisapa se habían conocido un par de años antes en una red social especializada en tecnología agrícola, y luego de realizar un par de publicaciones científicas en conjunto, habían decidido abordar en conjunto la principal problemática Agrícola de ese momento. Para ello, el año anterior crearon un proyecto en GITHUB, donde buscaron colaboradores de diversas áreas del conocimiento y en conjunto diseñaron un proyecto completo de automatización de control de plagas agrícolas. El lanzamiento de la TAO había sido todo un éxito a nivel mundial, y la reputación profesional de todos los miembros estaba en juego, pero con los avances que iba a compartir hoy, estaba seguro de que el proyecto sería un rotundo éxito, lo que en pocas palabras significaba que todos los miembros del proyecto tendrían su jubilación asegurada a los 28 años.

Bueno, espero que les haya gustado esta breve visión del futuro distribuído, y mientras esperamos por el próximo artículo, donde comenzaremos a ahondar en partes de la historia para entender porqué será posible gracias al blockchain, los invito a adelantarse en identificar esas partes y comentarlas, para retroalimentarme con sus dudas y ojalá resolverlas 😜.
¡Hasta la próxima!

Eduardo Lemp es el Director Desarrollo de Negocios LATAM para ‎ConsenSys, y al igual que nosotros, kawinero, y por ende muy comprometido con la escena blockchain chilena. Si quieres comentar este artículo lo puedes hacer directo en su tema correspondiente en el foro de CryptoChile.io

 

Fotografías: Unsplash. En orden de aparición: Ales Krivec y Ardi Evans

 

 

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